
Todo empieza cuando curioseo por internet sobre invertir en arte... Resulta, que segun un articulo que me pareció demasiado gracioso para semejante seriedad, que el inversor se diferencia del coleccionista porque las obras adquiridas se guardan "bajo llave" mientras que el coleccionista puede exhibir la obra tranquilamente en su casa. Entiendo que sea cierto, pero imagínense una persona que se gasta 80.000 euros en una obra, "Aqui tiene su candado señor, y su carnet de inversor para que no se lo enseñe a nadie". No acabo de entenderlo, prefiero ser colecionista en ese caso, que se vaya revalorando en mi salón que asi por lo menos lo disfruto.
Y que frialdad seguir leyendo, "el arte contemporaneo arrasa en inversiones, Bacon desvanca a Gauguin", por Dios!! son capaces de comparar a dos artistas semejantes porque solo ven billetes!!!!
Y me imagino las ferias de arte como Arco, en las que todos los años ves cambiar los cuadros de stand, "uy! mira este Picasso hace unos años lo traia otra empresa..." Y eso que no he detallado en Galerias, porque está claro que los de Arte y Naturaleza les han puesto de ruines para arriba, porque los describen en bancarrota y todavia se puede leer algun comentario de esos; "Me han ofrecido invertir en Arte y Naturaleza y es que me dan muy buenas comisiones..." Pobres...
A los señores inversores se les ve de lejos en todas estas ferias, con mucha pasta y con un gusto de muy poco riesgo, y con el asesor artistico pegado a su trasero, ya saben, esa persona que se licencio en Crítica de Arte y que previniendo que la crítica no le iba a dar de comer decidió hacerse asesor porque por lo menos se llevaría un porciento. Asi hecho yo de menos a los buenos críticos, todavia guardo como oro un especial de la revista Lapiz hace ya un par de años, sobre crítica en la que muchos de ellos hechaban la culpa a su propio gremio por dejar que las generaciones les llevasen a una posición especialmente cómoda al llegar el siglo XXI. Está bien reconocerlo.
No pienso que todos sean asi, desde luego, aunque hay pequeños rayos de luz, las descripciones generales creo que se ajustan bastante.
Todo el mundo ,en su medida, es coleccionista de algo. La elección del tipo de coleccionismo vienen determinados por la afición y el desarrollo cultural de cada persona. Y recalcaré la palabra CULTURA. El coleccionista es un ser curioso que, durante toda su existencia, va almacenando piezas de las que disfruta en la vida, y que tal vez al pasar los años las han amado tanto que pasan a ser legados (si no las han vendido antes, claro).
En conclusión, creo que tenemos la suficiente moralidad y desarrollo cultural como para mantener un sentido de vida y de amar el arte, ya sea coleccinismo o simplemente saber valorar que el arte es un trabajo más, y como tal se vive de este trabajo, por muy rara o sivarita que sea esta demanda.
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